Para que el titular de una propiedad cambie, debe haber una causa que justifique la transmisión de la cosa. Esta causa podrá ser voluntaria, como una compraventa, podrá ser forzosa, como una adjudicación judicial, podrá ser gratuita, como en una donación u onerosa, como en una venta, podrá ser por acto entre vivos, como sería el caso de un contrato, o por causa de muerte, como en el caso de la tramitación sucesoria. Cada caso es diferente, por lo que se sugiere consultar al notario.